Bazaar y Atlantic Junction

I BAZAAR

Justeza de los volúmenes sobre la forma y la parcela de apariencia que ilumina, en el espacio de lo invisible, el umbral por el cual el escultor, olvidado de sí mismo, se transporta hacia lo que precede a toda obra de arte y le sobrevivir hasta el infinito.

La época de Don Quijote se ha acabado. Renunciando a la utopía del arte actual, Leopoldo Emperador desea acercarse al público, volviendo a hacer escultura. Algunos artistas han olvidado que el arte es ficción, simbolismo que revela otra realidad queriendo confundirse con la vida cotidiana y queriendo investir demasiado lo real.

Leopoldo Emperador conoce esta alquimia, la comprende instintivamente, la practica. Sin embargo, parece que aceptó arriesgarse con un gran realismo – licencia del mundo del lenguaje – con relaciones de volúmenes y de líneas que son por ello mismo sus fines. Alquimista lo es, como todos los herreros que transmutan los metales con la ayuda del fuego esencial, cuyo fin es la creación del oro metafórico. La vida valiendo su peso en oro, el artista creando vida.

De ahí nacen el “Bebedor de cerveza”, contraposición del reflejo en el espejo de los vicios; la “Otomana” que nada tiene que ver con la esposa del Agha Othman, ni tampoco del tejido de seda “violina”. Se trata del sofá donde las coquetas del siglo pasado se acomodaban a la espera de los galanes. Una mujer hoja, perpleja delante del capazo -huevo- conteniendo el deseo del deseo de todas las madres. Una “Bañista” en forma de roca; otr mujer con un tocado de “Tourne Bouchon”. Todavía más mujeres, una portando un objeto minimalista. ¿Dónde está el objeto minimalista?. El amigo del poeta bebiendo sus palabras. Y para terminar, el “Hombre, flor de loto”, imagen propia del hidalgo onanista. Este arte alterna figura y no figura, hasta en la misma obra, sin temor a perderse, figura -no figura – figura – no figura, como una respiración.

Para Jean Paul Sartre, la pasión del escultor es extenderse por completo para que del fondo de lo extendido pueda surgir toda una estatua de hombre. Toda una fauna de personajes salida del panteón íntimo del artista se reúnen en el foro de la cotidianeidad. Leopoldo Emperador ama la vida y goza de la alegría. El esfuerzo y la seriedad con la cual modela el hierro no excluye
la alegría. La búsqueda formal no excluye el humor.

II ATLANTIC JUNCTION

La exposición del Círculo de Bellas Artes de Tenerife se divide en dos espacios distintos en los que el artista presenta dos lenguajes plásticos que se alternan en su espacio creador. Tal personalidad responde, según sus diversas facetas, a los impulsos de coherencia.

Atlantic Junction ha sido pensado y elaborado para un espacio concreto del medio urbano. El desarrollo urbanístico de los últimos 20 años ha dotado a las ciudades de infraestructuras funcionales necesarias que, cómo bien lo define Leopoldo Emperador, han alterado el paisaje de la ciudad por la propia carencia de elementos ajenos a la misma utilidad que los determinan. Actualmente nos damos cuenta de que en nuestra “sociedad del bienestar”, las ciudades demandan nuevas intervenciones que sean capaces de transformar aquellos espacios urbanos ásperos en puntos de referencia emblemáticos, dotarlos de una presencia que conjugue los conceptos de modernidad, dignidad y humanización. Se trata de impulsar la idea, no nueva, de un espacio urbano cualificado y estético que normalice las relaciones del ciudadano con su ciudad. Si estamos de acuerdo en reconocer el valor de la escultura como el arte que mejor conecta con el paisaje natural y el paisaje urbano, tampoco no podemos olvidar del actual carácter perturbador de las nuevas propuestas artísticas que manifiestan la necesidad de huir del espacio museístico para encontrar de nuevo la calle como escenario expositivo abierto.

Christian Perazzone